Un muro puede representar cualquier cosa: mecanismo de defensa, búsqueda de privacidad, soporte ideológico, fractura social o trauma colectivo. Uno de los aspectos más difíciles de asimilar es aquel de frontera, pues, como concepto, está fuertemente arraigado en nuestra ideología, a pesar de ser, la mayoría de las veces, imaginario. Los muros a los que nos referimos narran historias, aquellas de quienes ordenaron levantarlos y también las de quienes lograron cruzarlos o derribarlos.
Ángel Boligán (San Antonio de los Baños, Cuba), o simplemente Boligán, como se le conoce públicamente, encarna este concepto de manera clara, ya que su visión es la de alguien que ha tenido la experiencia de migrar, y con ella, la de confrontar al muro, la pérdida de la propia tierra, la separación de las raíces. De un lado se queda lo que nos conforma, del otro nos espera lo incierto, desconocido.
Pocas personas lo representan como Boligán. Nadie se lo contó, quizá solamente ha tenido que recoger otras tantas historias para redondear la experiencia propia y plasmarla sobre el papel. Tras tantos años de su llegada a México, 35 o así, las fronteras siguen siendo infranqueables; lo que se va sofisticando es la crudeza con la que se reprime a quienes intentan buscar una vida distinta con el corazón hecho nudo, pero lleno de esperanza.
Junio a septiembre 2026

