El tío Sam

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El tío Sam

¿Quién es El tío Sam?

  1. Los Estados Unidos se encontraban en guerra con Inglaterra, motivada por restricciones comerciales, invasión americana de territorios canadienses angloparlantes y reclutamiento forzoso de marinos mercantes por parte de Gran Bretaña, entre otras cosas. El proveedor de carne para el ejército norteamericano era Wilson Samuels, apodado Uncle Sam. Los barriles con la provisión alimenticia iban marcados con sus iniciales US, lo que en un principio se confundió con el nombre del país estadounidense

Siglo y medio después, en 1916, El Congreso reconoció a Uncle Sam Wilson como el padre del símbolo nacional de los Estados Unidos. La imagen actual se remonta a la Primera Guerra Mundial, momento en que la figura del Tío Sam se inmortalizó en un cartel en el que llamaba a la ciudadanía a integrarse al ejército. Esta primera caracterización mostraba a un hombre corpulento, con un sombrero de copa adornado de estrellas y vestido con los colores de la bandera americana. Por el contrario, Rogelio Naranjo lo ha llevado al extremo en sus caricaturas, representándolo como un viejo flaco y narizón, déspota, metiche y abusivo por antonomasia, figura icónica que utilizó desde 1965 hasta el año de su muerte en 2016.

El vecino de arriba

Además de nuestra vecindad con el país del norte, amén de las relaciones comerciales, imposiciones, críticas, y las ocasionales agachadas de cabeza diplomáticas, las medidas anti migratorias de varios gobiernos norteamericanos, ofrecen un particular interés. 

Los Braceros

En este contexto el Programa Bracero, instrumentado entre México y los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, nació a raíz de la necesidad de cubrir puestos de trabajo desfavorables para sustituir las funciones de quienes habían partido a la contienda, mientras que otros se dedicaban a los negocios y una infinidad de mujeres a laborar en las fábricas de armamentos. El programa estuvo vigente de manera oficial de 1942 a 1964. 

Al día de hoy se continúa empleando trabajadores temporales para la pizca de algodón, el levantamiento de cosechas y otras labores del campo, aunque con bastantes restricciones. Muchos regresan a sus poblaciones de origen una vez terminados sus contratos y algunos otros permanecen ilegalmente para poder enviar dinero a sus familias. Muchos más, de este lado de la línea fronteriza, deciden emprender el camino al norte, corriendo peligros indecibles en su búsqueda por mejores condiciones de vida y de la realización de su muy personal sueño americano.

¿Xenofobia ante la crisis sanitaria?

La retórica de Donald Trump y la creciente xenofobia contra los migrantes y por los mexicanos en especial, no es nueva, viene desde los años 60 y en gran parte repite lo que Ronald Reagan dijera en su momento. El cierre de fronteras, la separación de los niños de sus familias y su detención en campos de confinamiento, así como las varias caravanas de migrantes centroamericanos detenidos en el límite con los Estados Unidos, son una violación flagrante de los derechos humanos

En una situación de emergencia sanitaria como la que enfrenta el mundo en estos momentos, es inconcebible la reapertura de fábricas norteamericanas en las que es sabido que la fuerza laboral está constituida por mexicanos. Lo mismo sucede con la deportación masiva de indocumentados que regresan a sus comunidades o a las grandes ciudades, a encontrarse sin medios de subsistencia, en medio de la peor crisis económica en México, superior a las de los años noventa y 2009. En gran medida, quienes han conseguido permanecer del otro lado, carecen de empleo y de medios para ayudar a sus familias con la consecuente reducción sustancial de las remesas de dinero, hecho que repercute en nuestra ya de por sí decreciente economía.

Nada nuevo bajo el sol

Naranjo, con su proverbial sentido del humor, hizo referencia muchas veces al problema migratorio y al Tío Sam en general. En esta ocasión, como es costumbre, el personal de los Fondos Reservados les comparte algunos cartones de este gran caricaturista mexicano, cuyo acervo de más de 12,000 dibujos, producidos a lo largo de cinco décadas, custodia el Centro Cultural Universitario Tlatelolco. Es nuestra intención ayudar a relajar un poco el ánimo en esta cuarentena, voluntaria o no, hacerlos reflexionar y comprobar que, pase lo que pase, gobiernos buenos, malos o peores, en este mundo no hay nada nuevo bajo el sol.

2020-05-01T21:09:14+00:00 mayo 1st, 2020|