CRISIS Y ENFERMEDAD

///CRISIS Y ENFERMEDAD

Crisis y enfermedad

Hace algunos años, en este mismo espacio de divulgación del acervo de caricatura política que custodia el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, se hizo una introducción a los personajes protagónicos que utilizó Rogelio Naranjo en sus cartones a lo largo de toda su carrera como periodista gráfico. Los recogemos de nuevo aquí porque vienen a cuento en la situación por la que atravesamos este año.

  

El más pobre de los pobres

Sujetos esenciales en su obra son las figuras icónicas que desarrolló en los años setenta. A través de ellas Naranjo señaló y denunció todo aquello que le indignaba, le enojaba o le entristecía. La primera es aquella del desposeído: personaje esquelético, vestido de harapos y de mirada vacía, la imagen misma de la desolación y de la pobreza extrema. Sobrevive como puede, sujeto a burlas, abusos, maltratos y vejaciones y es la protagonista de una gran mayoría de sus dibujos.  

La fuerza bruta

Otra figura importante en la obra de Naranjo es el obrero, miembro de una clase más baja que media, igualmente adelgazado por las carencias, agobiado por el alza de los precios, el desempleo y la injusticia social; sus comentarios son críticos y expresa sus reproches con sarcasmo. Este grupo incluye a los trabajadores de las ciudades y del campo en general, todos aquellos que sufren el rigor de la escasez de trabajo o de las malas condiciones laborales, migrantes muchos de ellos que dejaron sus ejidos en busca de mejores oportunidades de supervivencia. Van mal vestidos, con barba de varios días, harapientos y desaliñados y su larga nariz contrasta con la delgadez de su cuerpo. Los diferencia el atuendo: calzones blancos, huaraches, amplios sombreros y sarapes para los campesinos; sombreritos, trajes luidos y parchados para los empleados de oficina, overol y cachucha para los obreros, harapos y zapatos rotos para todos.

Poderoso caballero es don dinero

Una figura clásica de la iconografía de Naranjo es la del poderoso, sujeto muy alto, bien vestido, de vientre abultado, calvo de normal y con sombrero de algún tipo. Se desenvuelve con desparpajo y prepotencia y encarna los poderes económico, civil, político, eclesiástico o social. Personifica la arbitrariedad, la avaricia, el esnobismo, el poder absoluto y, como tal, su palabra es definitiva. Es la encarnación de Goliat frente a un David menospreciado, hambriento e indefenso que, al carecer de una honda, su única arma es la ironía.

A este grupo pertenecen burgueses, empresarios, señoras con pretensiones de alcurnia, banqueros nacionales y extranjeros, policías y, por supuesto, los miembros de la Iglesia, desde el Papa hasta el cura de pueblo.

De dinosaurios, animales y alimañas

En el desfile de personajes no puede faltar el corrupto, individuo de aspecto nauseabundo, infestado de gusanos, acechado por zopilotes y con frecuencia representado por cerdos en el estercolero. Presidentes, ex presidentes y políticos de todos los niveles conforman el gremio más azotado por su crítica y en su representación a menudo se vale de diversos animales como ratones o aves de rapiña y de variados atributos como orejas y colas de rata o de serpiente, cuernos de diablo, estacas con clavos, arañas e insectos, entre otros. A los partidos políticos PRI y PAN, los dibuja comúnmente como dinosaurios para significar instituciones caducas candidatas a la extinción, renuentes al cambio y a todo intento de renovación.

Vientos

Vientos de esperanza recorrieron nuestro país hace no tanto. Por fin se avistaba un cambio, algo tan ansiado, una añorada renovación.  El tiempo pasa y, a estas alturas, qué más da si quien era el favorito era el idóneo, poco importa si estamos de acuerdo o no, si estamos arriba o abajo, si la polarización de la sociedad anima nuestros resentimientos y racismos centenarios o si nos inclina a voltear la página y llamarnos a la unidad, porque todos estamos montados en el mismo barco, y aunque el capitán a menudo pierde el rumbo, o remamos parejo o nos vamos a pique.

Mentiras y verdades

Alguna vez escuché al ex presidente Fox decir que no tenía los datos, pero que sospechaba que había bajado la pobreza en México. El pitorreo en la prensa fue de antología, ¡el Presidente sospechaba! Pero, sin datos, había que creer a pie juntillas que la presunción del mandatario tal vez tenía fundamento. Diecisiete años más tarde ya no sospechamos, ahora tenemos una total certeza, el 43.6% de los mexicanos viven en pobreza a pesar de todos los programas y apoyos oficiales.* Otra certidumbre es que la crisis económica, consecuencia de la pandemia, por un lado, y por el otro, de la falta de inversión tanto pública como privada, dejará más pobres y más gente sin empleo que en toda nuestra historia reciente. ¿Qué nos espera al volver a la normalidad? ¿Más de lo mismo? ¿Hacer como que no pasó nada y a seguir igual que siempre? ¿Hacernos de la vista gorda y continuar menospreciando al de junto sólo porque es pobre, nos limpia el parabrisas queramos o no, vende chicles en las esquinas, hace malabares y porque es más morenito que nosotros?

¿Qué hacer entonces?

Habremos de pensar y repensar nuestras prioridades y decidir si queremos remar juntos o cada quien, por su lado, según es nuestra costumbre. Habrá que analizar si la experiencia nos ha servido y si en algo hemos cambiado nuestras concepciones sobre el consumismo, el deterioro del ambiente, la necesidad de cambiar de hábitos, a poner por delante el bien común, a aprender a actuar con responsabilidad y a ser solidarios y empáticos con los demás. Habrá que convencernos de que no nos dividimos entre chairos y fifís, ni entre ciudadanos de primera y de segunda, sino que todos somos mexicanos y que todos dependemos de todos para sacar al país adelante, con pandemia o sin ella, con crisis o a pesar de ella, sólo unidos podremos superar los retos que nos esperan, sólo jalando parejo podremos sacar al buey de la barranca, con el mismo espíritu, con una sola voz, tal y como lo hemos hecho tantas veces antes desde que aquí decidimos asentarnos.

Aurea Ruiz

Fondos Reservados

* Información tomada de Forbes México

2020-05-22T03:05:00+00:00 mayo 21st, 2020|